Lo importante no es el número" es el subtítulo de un libro maravilloso llamado La venida del Consolador. En la página 194 de este libro encontré este interesante tema y me llamó poderosamente la atención. El autor del Libro, el Pr. Leroy E. Froom cita la historia para reafirmar que: Roma tembló frente al solitario Monje de Wittenberg. La Reina María de Escocia teníamenos temor del ejército de la nación que el valeroso Knox, quien arremetió contra la fortaleza de su tiranía usurpadora y la deshizo. Garibaldi y mil de sus hombres fueron suficientes para cambiar la historiade Italia. Gedeón y sus trescientos desarmaron las huestes de Madián . Wesley dijo que si podría tener cien hombres que le temieran al pecado sacudiría el mundo. Dios danos esos hombres. Entonces, ¡dominios de las tinieblas temblad! Si ellos hicieron una "revolución" siendo un puñado de hombres, ¿Qué podríamos hacer con mas de TRES MILLONES miembros enlistados en nuestras filas?. Y que más podríamos hacer si estos miembros estuvieran llenos del Espíritu Santo?. Definitivamente muchas maravillas veríamos, miles ingresarían a la Iglesia. Para que esto suceda no es suficiente que la iglesia participe en las actividades que se hacen para el Señor, debemos llevar a las personas a los pies de Cristo, para ello necesitamos el fuego de Dios en nuestras almas. Es necesario poner a un lado, el yo y dar lugar a que obre el Espíritu Santo en nuestros corazones y vivamos una vida completamente consagrada a Dios. Por lo dicho podemos decir que el número no es importante, es la manera de hacer las cosas que marcan diferencia, no estemos angustiados por cuantos participen en la predicación de la palabra de Dios llevando a las personas a los pies de Jesús, nuestra preocupación debe ser que los que estén participando deberían estar llenos del poder del Espíritu Santo. No nos preocupemos, ni limitemos a Dios por nuestros débiles blancos, preocupémonos por llevar a nuestros feligreses a cuatro maravillosas experiencias:

1. Que cada uno este seguro de su relación con Dios a través de su devoción personal. Que tenga el hábito de Leer la Biblia, que base su vida en ella y que confíe en lo que ella dice.

2. Que cada miembro de nuestra Iglesia dedique tiempo a la oración y comunicación con Dios.

3. Que cada uno testifique de lo que Cristo hizo en su vida y le cuente a otros lo maravilloso que es darle el corazón a Dios.

4. Que cada uno en la División Interamericana entienda que los GRUPOS PEQUENOS, nos fue mostrado por uno que no puede errar. Si aprendemos estos pasos sencillos habrá un reavivamiento en la Iglesia cual nunca hubo desde los tiempos apostólicos, El Espíritu Santo será derramado y miles se convertirán. Querido hermano, ponle corazón a la organización de los Grupos Pequeños. De hecho que tendremos una vida espiritual productiva. Que Dios te bendiga y bienvenidos a la maravillosa aventura de organizar a tu Iglesia en Grupos Pequeños. 

Melchor Ferreyra Castillo

Director Ministerio Personal y Escuela Sabática

División Interamericana

DESCARGA EL CURRICULUM VITAE DEL PASTOR FERREYRA

https://grupospequenos.interamerica.org/